Cómo amo cuando una película logra hacerme pasar un verdadero mal momento. El jumpscare tiene su mérito, pero asustar con recursos así no deja de ser una cuestión técnica y de buen manejo del ritmo. En cambio, saber crear una atmósfera de «mala onda» y mantenerla por hora y media es un talento reservado para unos pocos. El director Curry Barker definitivamente es uno de ellos, y es uno de los últimos jóvenes talentos en aparecer en el género; ya había llamado la atención en 2024 con el found footage estrenado en YouTube, Milk & Serial, y en su debut en el mainstream sale directamente a comerse la cancha.


Obsesión (Obsession, 2025) comienza con una confesión de amor que termina siendo la práctica de un discurso frente a una desconocida. Un poco va sobre eso: sobre la despersonalización y la deshumanización en una relación tóxica, pero no nos adelantemos. Después de pedirle un deseo a una especie de artefacto —que… ¿qué era? ¿Un sahumerio mágico? Sigo sin entender—, Bear consigue el amor de su eterna crush, pero obviamente ese deseo no viene exento de un precio a pagar. Lo que sigue a continuación es una catarata de momentos incómodos más cercanos a Junji Ito, Kiyoshi Kurosawa y a todo lo perturbador del cine asiático y los creepypastas, que a lo que nos tiene acostumbrados el terror occidental. Barker casi no se apoya en el susto fácil y opta por mantener la tensión siempre alta para maximizar los momentos de violencia, que son pocos pero potentes. Se nota mucho la influencia de cierto terror moderno —It Follows, Hereditary, Bring Her Back— que se preocupa más por los climas que por la violencia física. Si este tipo de horror depresivo te llega, vas a entender perfectamente hacia dónde va la trama.


También colabora que las actuaciones estén por encima de la media y logren elevar lo que podría haber sido una premisa genérica al nivel de un futuro clásico. Realmente da gusto ver a una generación de nuevos creadores que traen una visión fresca, con otras influencias y que se animan a romper con lo que el público espera del mainstream. Está claro que es en el terror donde muchos están aprovechando para dar rienda suelta a su creatividad.
Obsesión está entrando por méritos propios no solo en lo mejor del año, sino que —al igual que otros éxitos modernos como Terrifier o Pearl— ya se puede sentir que está destinada a convertirse en una obra de culto.

Ya podes ver Obsesión en cines de todo el país.

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