Netflix vuelve a apostar fuerte con una historia tan perturbadora como adictiva, de la mano de Hermanos Duffer (Stranger Things). En esta nueva serie, el foco está puesto en una trama cargada de tensión, secretos y giros incómodos que te mantienen en alerta constante. Creada por Hayley Z. Boston, Algo terrible esta a punto de suceder (Something very bad is going to happen) se mueve dentro del terreno del terror psicológico.
La historia sigue a Rachel (Camila Morrone), quien viaja para conocer a la excéntrica y poderosa familia Cunningham, parientes de su prometido Nicky (Adam DiMarco). Lo que en un principio parece un entorno perfecto, casi de ensueño, empieza a resquebrajarse a medida que avanzan los episodios.

Entre climas densos, escenas incómodas y un trasfondo cada vez más oscuro, la serie transforma ese “cuento de hadas” inicial en una pesadilla inquietante, donde nada es lo que parece y cada vínculo esconde algo más. Desde su premisa, la serie plantea una inquietud clara: algo no está bien… y lo peor todavía no ocurrió. La historia se construye alrededor de una sensación constante de amenaza, de que algo está a punto de romperse.
El entorno juega un papel clave: la locación, filmada en Toronto, refuerza una atmósfera opresiva y claustrofóbica. La familia del novio, lejos de aportar tranquilidad, se convierte en un elemento desestabilizador, con dinámicas extrañas y relatos perturbadores que profundizan el peligro.
Más que recomendada, ya que te atrapa desde el primer capítulo con la sensación de que algo no cierra, y que te obliga a seguir mirando. El clima inquietante que se genera en cada escena está bien logrado, juega mucho con lo psicológico. Los personajes tienen doble cara, nadie es confiable.
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