Dentro del subgénero de las películas de acción que intentan todo con una buena intención y fallan se puede encontrar a El Guardián: Último Refugio (Shelter, 2026), que en la búsqueda de mezclar todo lo bueno de otras hermanas de género no logra resolver ninguna con gracia, dejando al espectador deseando estar sentado viendo esas producciones que intenta imitar.

Jason Statham despliega todo lo que lo hizo famoso en esta cinta: su amenazante pelada y su voz rasposa que brilla al volver sus monosílabos más rudos de lo que otros podrían. Pero nada de eso alcanza para elevar a su personaje: un supersoldado con conciencia y humanidad que, tras rebelarse, se esconde de su propio gobierno corrupto en algún rincón remoto de Escocia, pero cuando una huérfana entra en su vida, pronto tendrá que enfrentar a todo el mundo. Persecuciones y tiroteos recorren los paisajes escoceses para salvar a la niña y, en el proceso, salvarse a sí mismo.

Algo que en papel es una trama propia de cualquier película de acción de los años 90 no brilla al darnos persecuciones poco inspiradas, peleas filmadas intentando imitar la trilogía de Jason Bourne y tiroteos poco esplendorosos que otro super asesino sí logra, donde además cada personaje tiene que recordarnos quién es y qué hace, incluso cuando otros que ya deberían saberlo están presentes. Al final del día, el sumatorio de fallos hace que El Último Refugio se quede en esa zona de películas de acción que Telefé pone como estrenos absolutos, pero a los diez minutos cambiás por otra.

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