Querido y gentil lector…así es como comienza cada episodio de la serie que nos embelesa en todas sus formas: Bridgerton. La productora Shondaland, nos regala en cada temporada una historia que nos deja siempre con ganas de más, nos enamora totalmente y nos deja con esa especie de incertidumbre en cada final, así como pasó en la primera parte de la cuarta entrega.
Cómo ya sabemos, cada temporada está basada en la búsqueda del amor de un miembro de la familia, de la alta sociedad, Bridgerton. La serie destaca por su gran paisaje, dialecto y excelente vestuario tanto en damas como en caballeros. En la segunda parte de esta cuarta temporada, la serie hará hincapié en las desigualdades socioeconómicas y la diferencia de «estatus» que tienen los distintos estratos sociales.
Se podría decir que esta entrega, tendrá semejanza y un poco de influencia de la historia de Cenicienta. Nuestra protagonista, Sophie (Yerin Ha), es una joven nacida de la relación entre un hombre de la alta sociedad y su sirvienta. Su infancia transcurre en relativa armonía hasta la irrupción de su futura madrastra (Katie Leung) y sus dos hijas, quienes, tras la muerte del padre, asumen el control del hogar y relegan a la muchacha a una posición de servidumbre, despojándola no solo de sus privilegios, sino también de cualquier reconocimiento dentro de la nobleza a la que por derecho pertenecía.
Benedict Bridgerton (Luke Thompson), el bohemio segundo hijo, se niega a sentar cabeza, a pesar de las súplicas de la matriarca Lady Violet Bridgerton (Ruth Gemmell). Hasta que, en el baile de máscaras de Violet, Benedict queda impresionado por una misteriosa dama enmascarada vestida de plata.
Este encuentro deja a Benedict Bridgerton completamente anonadado, cautivado por una mezcla de belleza e inocencia que lo impulsa a emprender una búsqueda casi obsesiva de aquella dama misteriosa. Cuando el destino vuelve a cruzar sus caminos con Sophie, Benedict se ve atrapado entre la realidad de los sentimientos que comienza a desarrollar por esta intrigante joven y el recuerdo idealizado de la enigmática Dama de Plata, sin sospechar que ambas figuras pertenecen, en verdad, a la misma persona.
Bridgerton siempre nos hace sufrir un poco antes de darnos el momento que queremos. La química entre ellos es ridícula. De esas que te hacen pensar: “ok, listo, quiero un amor así o nada”. Cada escena juntos tiene una intensidad que te deja esperando el beso que no llega… y cuando casi pasa… pasa algo. Bridgerton ama hacernos sufrir y lo sabemos. Por eso la amamos con intensidad.
LA SEGUNDA PARTE DE LA CUARTA TEMPORADA SERÁ ESTRENADA EL 26 DE FEBRERO EN NETFLIX






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