Antes que nada, tengo que decir que salí indignado de la sala. Pero no con la película, sino con Jackie Chan. El tipo tiene 71 años y sigue saltando, corriendo, girando en el aire y cayendo como si la gravedad le tuviera miedo. Mientras tanto, yo, con 37, me lamento tres días después de jugar un picado de cinco contra cinco.

Superada mi crisis existencial, hablemos de la peli: El descubridor de leyendas (Chuan Shuo / A Legend, 2025) es una mega producción dirigida por Stanley Tong, el mismo que trabajó con Jackie en The Myth (2005). Acá hago una aclaración, ya que este film puede funcionar como una suerte de reboot no declarado de El Mito, y es que aunque no es la misma trama, sí repite la esencia de esa historia: un arqueólogo, el héroe doble, el artefacto como nexo entre vidas pasadas… Son muchas similitudes en este caso: aventuras místicas, acción desbordada y algo de humor.

No es una cinta independiente ni mucho menos: detrás están dos gigantes del cine chino, con mucho presupuesto. O sea, la producción es china, aunque la estética y el ritmo tienen algo del estilo melodramático del cine surcoreano actual.

¿Y de qué va? La película cuenta dos historias entrelazadas que podrían ser individuales. A modo de flashback, la primera relata una “leyenda”, con un joven Jackie Chan que interpreta a un general de la antigua dinastía Han. Se encuentran en una cruzada para conseguir sementales y fortalecer su ejército, pero se ven obligados a proteger a una princesa en plena guerra contra los xiongnu (los antiguos hunos).

Visualmente, estas partes son un festín: armaduras, desiertos, coreografías imposibles, y esa mezcla entre fantasía y drama que tan bien manejan los grandes estudios asiáticos. Si bien se nota que el Jackie joven está rejuvenecido digitalmente con IA (para devolverle la cara y parte del cuerpo de los treinta y pico), también tiene su encanto volver a ver al Chan de siempre peleando como en sus mejores tiempos.

Después tenemos la historia en el presente: Jackie Chan es el profesor Fang, un arqueólogo que tropieza con un medallón idéntico al de las leyendas antiguas (que será el nexo de ambas historias). Su investigación lo lleva hasta un templo escondido, donde empieza a sospechar que esas viejas historias pueden tener algo de real.

En estas partes, la película baja un cambio. Con un tono actual y moderno, hay más humor y momentos livianos, pero deja lugar para un plot twist que termina de cerrar el círculo, dándole sentido a esa conexión entre las vidas del presente y del pasado. Y aunque a veces se sienta como un choque entre estilos (la épica antigua de un lado, el humor ligero del otro) termina encontrando su ritmo.

¿El resultado? Una mezcla curiosa y bastante disfrutable: mitad K-drama (por las escenas más livianas y los chistes que descomprimen), mitad película de aventuras/fantasía al estilo clásico (viajes, ejércitos, templos, secretos). Y con un toque de acción pura, que recuerda a El Smoking (The Tuxedo, 2002) o a esas películas que nos hicieron querer tanto a Jackie Chan.

En resumen: no es la mejor de Jackie Chan, pero tiene humor, historia, romance, artes marciales. Pero por sobre todo, nos demuestra que a sus 71 años no necesita reinventarse. Le basta con recordarnos que sigue siendo el mismo tipo que nos hace reír y aplaudir sus piruetas desde hace cuatro décadas… mientras algunos de nosotros seguimos estirando los gemelos después del fulbito.

La película se estrenó en China en julio de 2024, y en EE. UU. en enero del 2025. En Argentina está programada para su estreno el 30 de octubre de 2025 en cines del país.

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