Dirigida por Benjamín Ávila y protagonizada por Natalia Oreiro, La mujer de la fila (2025) estrena esta semana en los cines del país. Basada en hechos reales.

Andrea es una mujer de clase media relativamente acomodada. Un día, la policía allana su hogar violentamente, buscan a su hijo adolescente Gustavo. Al ser encarcelado en el penal de Ezeiza, ella hace fila afuera día tras día para poder verlo. En esa situación conocerá a otras que pasan por lo mismo, y verá puesta a prueba su fortaleza a medida que avanza la causa.

El primer punto para destacar es la fotografía de la película. Desde la disposición de los personajes hasta el trabajo con el color la hacen atractiva de ver. Empezando por la composición, algo que llamó mi atención es como en una misma escena hay varias líneas narrativas ocurriendo a la vez sin quitar el protagonismo la una a la otra. Esto ocurre mayormente en las escenas que transcurren en la sala de visita del penal. Por otro lado, la paleta de colores acompaña el arco narrativo de la protagonista; empezando con colores llamativos, para terminar en tonalidades grises.

Por otro lado, es interesante la elección de personajes secundarios. Como bien aclaran los créditos finales, las otras “mujeres de la fila” son verdaderas familiares de detenidos. No es una información con la cual haya contado antes de ver la película, pero a decir verdad, se nota a las claras que esas mujeres encarnan las historias que cuentan. La inclusión de la escena donde se desdibuja la presencia de Andrea (Oreiro) es clave para entender por qué el conflicto es sistémico y no individual.

Una de las pocas cosas que me hizo ruido fue el vínculo amoroso que desarrolla uno de los personajes. Sé que al tratarse de una historia verdadera, no era posible dejar ese detalle afuera; pero se sintió un poco forzado dentro del resto de la narración.

Por último, no soy partidaria de que ningún arte tiene que “servir para algo”; pero, si nos acerca una porción del mundo que desconocemos, creo que aporta algo infinitamente valioso. En este caso, la película plasma no solo la problemática de una madre que duda de su propia fuerza y de la inocencia de su hijo, sino también de la potencia de la organización y de la empatía.

En conclusión, recomiendo La mujer de la fila a los que estén interesados en el tema; pero, sobre todo, a los que quieran rever sus prejuicios.

Estrena el 4 de septiembre en cines.

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