Tengo que sincerarme con ustedes, salaciners (?) con esta reseña no voy a ser objetivo – sorpresa, jamás lo fui – y se basa 100% en mis gustos personales. Como un millenial medio emo, medio gótico, criado a base de HIM, My Chemical Romance y películas de Tim Burton, tengo un cariño especial y profundo por el romance oscuro, género cursi y propenso al ridículo si los hay. Sabiendo esto, no pude mas que disfrutar de esta nueva adaptación de Dracula (Dracula: a love tale, 2025), esta vez en manos de nuestro querido – bueno, al menos por mi – Luc Besson, el franchute que nos regaló joyas como Nikita (1990), El perfecto asesino (Leon, 1994) y El Quinto Elemento (The fifth element, 1997) que sin embargo viene de capa caída hace años y esta película no hace nada por mejorar su reputación.
La historia es la de siempre, la vieja confiable, pero con un cambio de enfoque. Porque aunque la película se estrena en cines como Dracula, a secas, en su versión original se presenta con el subtitulo A Love Tale – Una historia de amor – y básicamente de eso va la trama. El conde anda como quinceañero para todos lados con la jermu hasta que se la matan, descargando su ira contra Dios por no cuidarla y recibiendo a cambio la maldición de la vida eterna de parte del susodicho. Los fans del Dios vengativo del viejo testamento, agradecidos. De ahí en más lo tenemos a nuestro protagonista llorando por los rincones, escuchando Type O Negative mientras añora a su amada hasta que siglos después parece volver a encontrarla. Y si hasta acá escasearon los momentos de terror no esperen mucho más. Este culebrón de martes por la tarde tiene algo de acción y algunas escenas creepy, a lo sumo, pero nunca pierde el foco en el amor que siente el conde por su Draculona. Gracias a Dios todo esto esta filmado del recarajo, no nos olvidemos quien es el que está detrás de camaras. Besson nos regala algunos planos hermosos, donde se nota que alguien salió chocho de ver la Nosferatu (2024) de Robert Eggers.

Suma mucho tener a un actorazo como Christoph Waltz encarnando a un cura, pseudo Van Helsing, que termina siendo el alivio cómico en una película no exenta de muchos momentos de comedia que rozan el ridículo. El resto del reparto cumple sin ser la gran cosa, destacando como siempre el buen gusto de nuestro querido dire por la belleza femenina. Un verdadero deleite para los ojos. Si, como se imaginaran también escribo reseñas para la revista Paparazzi (?)
Ah, ¿siguen acá todavía? Nada, eso. Vampiros, romance, oscuridad, poca sangre, mucho cringe. Si es lo tuyo, la vas a disfrutar como yo. Si no es lo tuyo, leéte cualquiera de nuestras reseñas que algo te va a gustar. Nos vemos en los lugares donde suena el rock (gótico).
Dracula estrena este jueves 14 de agosto en cines de todo el país.
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