¿Cuándo fue la última vez que recordaste esa etapa confusa en la que dejaste de ser un niño y empezaste a ser «alguien más»?

Eso que no sabías definir con palabras, pero sí con emociones. Eso que dolía, pero también te hacía sentir vivo.

Con Mid90s (2018) Jonah Hill —sí, el de Superbad— nos regala algo inesperado: una película íntima, áspera, real. Nada de comedia adolescente estúpida. Acá hay silencio, miradas perdidas, golpes sin coreografía, afectos que no se nombran, sutilezas, en resumen «cine».

Filmada en 16 mm y en formato 4:3, Hill nos mete de lleno en Los Ángeles a mediados de los años noventa, cuando los skaters eran dioses barriales, las fiestas improvisadas eran templos y crecer era tirarse cuesta abajo sin casco.

🛹 Stevie somos todos

Mientras miraba Mid90s, empecé a revivir una época muy particular. Me vino a la mente ese momento en el que salimos de casa por cuenta propia por primera vez, cuando dejamos de ir agarrados de la mano de nuestros padres y descubrimos que allá afuera había algo más que nuestra familia. Ese punto de quiebre entre la infancia y la adolescencia, cuando empezamos a conocer el mundo.

Crecí en los 90 y en los primeros años del 2000. Todavía no todos teníamos celulares, el internet no ocupaba cada espacio de nuestras vidas, y los veranos parecían durar mas de tres meses. Podíamos pasar la tarde entera jugando a la escondida y, esa misma noche, ir a nuestra primera fiesta, descubriendo el alcohol o el amor. Pero, sobre todo, lo que ahora sé que en ese momento no teníamos tan en cuenta es que no estábamos solos, teníamos a nuestros amigos. Sabíamos que donde iba uno, iban todos. Vivía en un barrio del conurbano donde nos buscábamos apenas terminábamos de comer, para encontrarnos en nuestro lugar favorito o a veces simplemente esperábamos en esa esquina preferida a que alguno se acerque para pasar todo el día juntos, sin saberlo, amábamos al otro.

A veces, nuestros padres nos hacían pasar vergüenza frente a ellos: retándonos, queriendo prohibirnos ciertas amistades. Pero al otro día, nuestros amigos seguían ahí. Sin juzgar, esperando para volver a estar juntos.
Todos fuimos, en algún momento, el más chico del grupo. Todos fuimos como Stevie.

🎞 Una tristeza feliz

Mid90s es una de esas películas que provocan una tristeza feliz. Melancólica pero sin ser amarga. Nos recuerda lo que fuimos.

Mid90s no es solo nostalgia: es una exploración sutil de la masculinidad adolescente, de la soledad que habita en los márgenes, del deseo urgente de pertenecer.
Stevie —interpretado con gran naturalidad por Sunny Suljic— un chico de 13 años que vive con su madre y un hermano ¿violento? Sin rumbo se lanza a un mundo que no entiende del todo, pero que necesita. Se hace amigo de chicos (Un grupo de skaters mayores que él) que beben, fuman, pelean, se ríen de todo, pero también —aunque no lo sepan decir— se cuidan entre sí.

Por su edad y su tamaño, es adoptado rápidamente por todos. Así empieza a experimentar nuevas vivencias: el alcohol, las drogas, las primeras fiestas, el despertar sexual, la rebeldía. Vive ese verano que te cambia para siempre, como el que tuvimos muchos de nosotros. El acercamiento a un mundo más amargo, pero una transición que no la hicimos solos, donde estar con los amigos desde el mediodía hasta el anochecer era un paraíso, donde los mirábamos y queríamos ser como ellos. Es una película con amor hacia esa época que nunca se volverá a repetir, pero sobre todo en esta historia hay un valor que se destaca, y es el de la amistad.

Jonah Hill no juzga a estos personajes, no los pone ni como héroes ni como víctimas, los muestra en su caos, en sus límites, en su ternura muda. Como cuando Fourth Grade filma todo con su camarita. Como cuando Ray —el único con una mirada un poco más madura— le dice a Stevie que no tiene que actuar para ser aceptado.
Es en esos detalles donde la película se vuelve profundamente humana.

La estética acompaña ese realismo: el formato cuadrado 4:3 encierra a los personajes, los aplasta. Les quita espacio. Como si estuvieran atrapados en su adolescencia, sin aire.
La fotografía de Christopher Blauvelt tiene ese grano de cinta VHS que activa la memoria emotiva. La banda sonora, con temas de Nirvana(Gran escena con «Something in the Way») The Pharcyde y Wu-Tang Clan, no está puesta para «quedar bien», sino para resonar emocionalmente con lo que vive Stevie.

Lo más valioso de Mid90s, sin embargo, no es su técnica ni su ambientación: es su verdad emocional.
Porque crecer duele. Y Jonah Hill no lo esconde. Hay violencia, frustración, negligencia adulta. Pero también hay algo que salva: la amistad.
La película no idealiza la unión entre estos chicos. Se pelean, se hieren, se celan. Pero se quedan.
La permanencia, en un mundo inestable, es amor.

Y eso también lo viví.
Esa unión que experimentamos por primera vez en la adolescencia nos hace más fuertes. Porque sí, crecer duele. Pero ese dolor se alivia cuando tenés al lado a alguien que te dice “vamos de nuevo” o que una tarde pasa a buscarte por la puerta de tu casa para «salvarte» de vos mismo.
Que te levanta después de la caída.
Que no te juzga cuando fallás.
Que está.

Como dice «El mató»: «En este mundo peligroso tenemos que estar juntos…»

🎬 Ficha Técnica – Mid90s (2018)

Distribuidora: A24

Título original: Mid90s

Dirección: Jonah Hill

Guion: Jonah Hill

País: Estados Unidos

Año: 2018

Duración: 85 minutos

Género: Drama / Coming-of-age / Cine independiente

Idioma original: Inglés

Fotografía: Christopher Blauvelt

Montaje: Nick Houy

Música original: Trent Reznor & Atticus Ross

Productores: Eli Bush, Scott Rudin, Jonah Hill, Lila Yacoub

Reparto principal:

  • Sunny Suljic – Stevie
  • Lucas Hedges – Ian (hermano mayor)
  • Katherine Waterston – Dabney (madre de Stevie)
  • Na-kel Smith – Ray
  • Olan Prenatt – Fuckshit
  • Gio Galicia – Ruben
  • Ryder McLaughlin – Fourth Grade
  • Alexa Demie – Estee

Si te gusto la nota seguinos en nuestras redes sociales clickeando en los logos de abajo.

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde SALA C

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo