1978 de los Hermanos Onetti nos trae la respuesta a una gran pregunta del cine argentino: ¿Se puede hacer un largometraje ambientado en la ultima dictadura cívico militar que no sea un documental ni un drama? Los directores contestan con un film de terror que cuenta con una premisa prometedora, llena de potencial, pero con una realización que esta muy lejos de estar a su altura.

¡¡¡25 millones de argentinos jugaremos el mundial!!!

-El Mundial

Año 1978. Se juega la final del Mundial de Fútbol entre Argentina y Holanda en el estadio Monumental. La selección local se enfrenta a la posibilidad de ser campeón del mundo por primera vez. Los televisores y los programas de radio transmiten el partido con normalidad, pero a su vez, en la Argentina ocurre otro evento paralelo que comenzó antes: El horror de la última dictadura cívico-militar. Momentos antes del pitazo inicial, en uno de los mataderos construidos por Francisco Salomone, un grupo de tareas juega al truco en el comedor de un centro clandestino de detención. La escena finaliza con un giro potente en la última mano, que a pesar de ser previsible, causa su efecto.

Luego de este inicio prometedor, el grupo de tareas conseguir «sacarle» un dato a uno de los detenidos, quien les pasa el dato de un supuesto grupo llamado «Liga Comunista de Fraternidad» y secuestra a un grupo de jóvenes, para luego darse cuenta que han secuestrado al grupo equivocado.

A partir de acá la película mostrará sus falencias. A pesar de tener una propuesta muy interesante y arriesgada (¿quizás de las más osadas del cine argentino en décadas?), el resultado, parafraseando como dijo una vez un vicepresidente, no es positivo.

Como espectador, uno le tenía cierta fe a los hermanos Nicolás y Luciano Onetti, directores de renombre dentro del género de terror argentino, pero lamentablemente desperdiciaron una gran premisa en una película en la cual no desarrollan ni la historia, ni los personajes. Es como si fueran figuras que son mostradas por la cámara que van de un punto A a un punto B y vemos lo que hacen, si hubieran otros personajes sería lo mismo. La consecuencia más grave de esto es que el espectador no llega a empatizar con los mismos y se vuelven descartables. El grupo de tareas no causa animosidad, ni los detenidos ilegales causan empatía, no nos importan y es duro decirlo, sobre todo por el contexto. Pareciera que los directores se abocaron por la idea de hacer otra historia más donde «vamos a mostrar la sangre por la sangre misma, los sustos por los sustos mismos, el terror por el terror mismo».

A PARTIR DE AQUI, LA RESEÑA CONTIENE SPOILERS, ¡ESTAN AVISADOS!

AVISAMOS NUEVAMENTE: ALERTA DE SPOILERS, A PARTIR DE ESTE PUNTO SE REVELARAN DETALLES IMPORTANTES DE LA PELÍCULA.

Quizás, se pueda reconocer un pseudointento de desarrollo de personajes en Miguel, un represor que interroga a los detenidos de manera amable y hostil para sacarles información, pero que a su vez cuestiona los métodos de tortura de «El Moro», su jefe interpretado por Mario Alarcón. Esta narrativa queda a medio camino, generando un cliché superficial con un represor que realiza buenas acciones para con sus victimas, salvándoles la vida y dándoles un buen trato, siendo una decisión que no termina de ser efectiva.

Por otro lado, un personaje a destacar es «Carancho», interpretado por Carlos Portaluppi, un tipo desagradable e incómodo, pero magnético, que tiene dos momentos destacables (la escena de las mujeres detenidas y la escena donde los detenidos cavan una fosa mientras les hace cantar la marcha peronista), este ultimo segmento es quizás el único en el que uno siente terror y temor por los personajes. Mas allá de estos ejemplos, los directores buscan lograr incomodar al espectador a través de los clásicos y básicos recursos del cine de terror: jumpscares, música tensa, sangre, gritos y demonios.


DIGRESION: Es terrible como «Carancho» muere a los 40 minutos de película y ni siquiera vemos como lo matan. Una desgracia, el mejor personaje está totalmente desperdiciado.

Quizás la corta duración de 1978 (80 minutos) no ayude, pareciera que a la película le falta el segundo acto. Quedan dudas de si esto es por una decisión voluntaria, de falta de presupuesto, de carencia de tiempo en rodaje, o escasez de ideas.

Para que esté más claro que lo explique un británico que de cine, algo sabia:

La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple […] Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. […] Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. […] En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense.

Alfred Hitchcock, El cine según Hitchcock.

Traduciendo, los Onetti eligieron el camino de la sorpresa, y no el de la tensión, que era el más interesante por lejos.

Profundizando un poco más, el gran flagelo de la película es el guion: es que las cosas suceden solo por suceder, pero no tienen un desarrollo. Entonces, la película se queda en una «dictadura exploitation» que ya se ha hecho hace treintas años, en los 80, donde también mostraban un dossier audiovisual básico de torturas conocidas (uso de picanas, implementación del “submarino” y otro tipo perversiones sexuales). En ese sentido no hay nada novedoso, a pesar de que es válido, pero repito, esta vez contaban con una gran premisa que aquellas películas «ochentosas» no.

1978, al público fanático del gore no le falla. Cumple con todo lo que estos espectadores quieren y, seguro, esperan de esta película de los Onetti. Si 1978 va a ser el comienzo de un nuevo camino de films de «dictadura exploitation», sería una pena que las siguientes sigan el camino de «la sangre por la sangre misma», sobre todo teniendo un tema tan interesante para afrontar de un modo que antes no se había hecho. Sería un desperdicio.

Algo que me gustaría destacar, es un aspecto en particular de la película que, por sorpresivo, me pareció muy interesante y una gran decisión de los directores (irónicamente es quizás el aspecto que menos coherencia interna tiene) que es la inserción de personajes simbólicos, e incluso la introducción de un «flashback» con toques surrealistas.

PD: Que una de las embarazadas detenidas ilegalmente da a luz al «diablo» en el ritual satánico, ¿Puede interpretarse como una «TEORÍA DE LOS DOS DEMONIOS»? Pensándolo bien, la película tiene un aura «DOS DEMONIOS». Muchos de los detenidos ilegales se convierten en demonios que se devoran a los integrantes de los grupos de tareas y a los mismos detenidos ilegales, y el destino de ambos «bandos» es casi el mismo.

Excepto en el final -ALERTA SPOILER- uno de los detenidos escapa con el bebé junto a uno de sus captores y se sacrifica para que el militar se salve junto con el bebé. Quienes terminan sobreviviendo son el captor y el bebe POR VOLUNTAD DEL DETENIDO ILEGAL. No está necesariamente mal este final, pero ni siquiera está desarrollado previamente como para saber qué quisieron transmitir los directores con él.
Por otro lado, también hay una escena donde Miguel, el represor, salva sin ningún sentido al grupo de detenidos que se encontraba frente a unos demonios que están por matarlos, y luego sin motivo alguno, el personaje de Hugo, interpretado por Agustin Pardella, salva DOS VECES a Miguel, siendo la última al final cuando tranquilamente podía escapar junto a Miguel y el bebe. Además de que la embarazada (que no sabemos si fue secuestrada por los satanistas o es una amiga de ellos) le dice al represor roba bebés: «Prométeme que vas a cuidar a mi bebe».

ÓSEA… ¿QUE CARAJOS?

Por ultimo, voy a ignorar algunas cuestiones históricas o de coherencia temporal, como el hecho de que el mundial en los televisores argentinos fue transmitido en blanco y negro, o que la historia sucede de noche al mismo tiempo que la final del mundial, la cual vemos que se jugó de día, a las 3 de la tarde.

«1978» estrenó este jueves 6 de Marzo en los cine de nuestro pais.

FICHA TÉCNICATítulo: 1978 (2024). Dirección: Luciano Onetti, Nicolás Onetti. Elenco: Agustin Pardella, Carlos Portaluppi, Mario Alarcón, Agustin Olcese, Jorge Lorenzo, Santiago Ríos y Paula Silva. Guión: Luciano Onetti, Nicolás Onetti y Camilo Zaffora. Producción: Sayf Aram, Carlos Goitia, Michael Kraetzer y Nicolás Onetti. Dirección de Fotografía: Kasty Castillo y Luciano Montes de Oca. Montaje: Luciano Onetti, Nicolás Onetti y Ludovico Opipari. Música: Luciano Onetti. Género: Horror | Terror. País: Argentina. Duración: 77 minutos.

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