La ópera prima del español Pedro Martín-Calero, nos sumerge en una historia de terror protagonizada por tres mujeres unidas por una maldición que las acecha y asedia.

«Estamos malditas»

-Marie

El cine español tiene una gran reputación en el género de terror: Podemos encontrar éxitos modernos como Los otros (2001), El Espinazo del Diablo (2001), El orfanato (2007), Los Ojos de Julia (2010), Verónica (2017), la no tan conocida por estas tierras argentinas, Akelarre (2020), la franquicia de REC y los clásicos como Tesis (1996) y ¿Quién puede matar a un niño? (1976), entre muchas otras más . Con su ópera prima El Llanto, el director español Pedro Martín-Calero hace honor a esa reputación con una propuesta visualmente impactante y narrativamente ambiciosa que, aunque dividida en opiniones, puede no dejar a nadie indiferente.

Ganadora de la Concha de Plata a Mejor dirección en el Festival de San Sebastián – premio ex-aequo junto a On Falling de Laura Carreira. En su discurso, el director resaltó que más de la mitad del rodaje tuvo lugar en Argentina, al igual que la mitad del casting estuvo compuesto por actores argentinos, así como la mitad del equipo técnico. Además, fue parcialmente producida por productores argentinos, contó con apoyo financiero del INCAA. Al finalizar, dedicó el premio al cine argentino – en la misma edición en la que El Jockey (2024) también fue galardonada, y coescrita junto a Isabel Peña (As Bestas), El Llanto, cuenta la historia de Andrea, Camila y Marie, tres mujeres que a pesar de estar en tiempos y países distintos, están unidas por una maldición que las acecha y asedia. Esta fuerza maligna, representada por un ente que solo puede ser captado por cámaras, actúa como una metáfora de los traumas generacionales y la violencia estructural que atraviesan las vidas de estas mujeres. La narrativa, contada de forma no lineal, nos revela cómo sus historias se conectan entre sí, a través de la aparición de un mismo y terrorífico sonido: El llanto.

Pedro Martín-Calero recibiendo su premio en el SSIFF.

Desde el inicio, queda claro que el objetivo de la película no es narrar de manera convencional esta historia de terror. Pedro Martín-Calero ha expresado que su intención era construir una película profundamente psicológica y estilizada, una «experiencia cercana a una pesadilla». Esto se refleja en la narrativa fragmentada no lineal – la cual tiene un sentido narrativo y conceptual: la repetición y el bucle reflejan una violencia que persiste en el tiempo – en la que su estructura está dividida en capítulos donde cada uno la historia se centra y se cuenta desde el punto de vista de cada protagonista; el uso de recursos visuales y sonoros, como luces estroboscópicas, mensajes de texto proyectados en pantalla, y encuadres amplios con poca profundidad de campo, que crean una atmósfera de tensión inmersiva para el espectador.

En palabras del director: “Desde el principio concebí El Llanto como una película de género donde lo más importante fueran los personajes. Una historia con una fuerte carga psicológica y un estilo visual que busca sorprender al espectador en cada escena”.

En este debut, más que prometedor, la puesta en escena es, sin duda, el punto a destacar del film. Con una estética que puede remitir a las producciones de A24, el director logra un equilibrio entre la atmósfera visual y sonora. Este logro se apoya en un diseño de sonido sobresaliente, que juega un papel importantísimo en la creación de «la experiencia psicológica cercana a lo pesadillesco» de la cual hablaba el director. Nos presenta una música «espectral» y «fantasmagórica» a cargo de Olivier Arson que emula «un coro de almas que sollozan en una condena eterna».

Making of de la banda sonora original.

Por otro lado, las decisiones estéticas, como el uso de grandes planos con poca profundidad de campo, intensifican la sensación de incomodidad, opresión y angustia, mientras que la decisión de incluir pantallas negras, donde sólo sabremos lo que sucede a través del sonido, confirma una vez más que a veces, el miedo surge más de lo que no se ve que de lo que se muestra explícitamente.

Un ejemplo destacado de la tensión y estilización se encuentra en, quizás, la mejor escena de la película: La secuencia inicial A.K.A. «LA ESCENA DEL BOLICHE», donde Marie baila bajo las luces estroboscópicas. Con reminiscencias a Talk To Me (2022) – y su inicio en una fiesta que termina mal – y Suspiria (2018) – donde lo que parecía una simple coreografía de danza termina siendo mucho más que eso, algo mucho más inquietante -, pero en versión «boliche techno de La Plata musicalizada con Crispy Bacon de Laurent Garnier». Espectacular.

DIGRESIÓN: Mención especial a la escena en el Cine Lorca. Sonríen las tote bags.

Crispy Bacon – Laurent Garnier.

A pesar de sus claras influencias, El Llanto no busca ser una película explicativa como las anteriormente nombradas. No hay intención de ofrecernos una respuesta clara sobre la naturaleza del ente maligno o el origen específico del llanto que persigue a las mujeres protagonistas, lo que genera una sensación de intriga y permite al espectador completar los vacíos. Esta decisión, más allá de dejar algunas interrogantes, contribuye a crear una atmósfera que refuerza la tensión psicológica de la película.

La comparación más adecuada es con otra película alegórica, It Follows (2014), dirigida por David Robert Mitchell, de la cual Pedro Martín-Calero se sirvió… y mucho. Mientras que en la película del 2014 se explicaba de forma específica cómo operaba la maldición, El Llanto, por el contrario, evita hacerlo: No explicita ni el origen de la maldición ni del ente maligno – apenas se sugiere que podría ser hereditario, no mucho más -, optando por dejar muchas preguntas sin responder, generando una mayor intriga en el espectador.

Poniéndonos un poco más serios: El director si deja en claro que si bien la película puede ser superficialmente una simple historia de entes malignos, tiene un trasfondo más profundo en el cual se detectan las temáticas que trata: ¿Trauma familiar? ¿Abuso sexual? ¿Relaciones tóxicas? ¿Solidaridad femenina? ¿Mujeres que creen en mujeres? ¿Todas las anteriores? Quizás si, son todas, debido a que uno podría concluir que es una reflexión sobre el trauma generacional, una reflexión sobre cómo los actos de violencia – tanto físicos como psicológicos en mujeres – son heredados y transmitidos de madre a hija. El filme trata de manera sutil el patriarcado estructural, explorando el peligro de no creer a las víctimas de violencia de género. El Llanto hace un buen uso de la analogía en la cual hace del maltrato y la agresión una maldición fantasmal y del agresor un ente maligno invisible que acecha a mujeres, que solo puede ser visto a través de una cámara. Esta metáfora de lo invisible, de lo oculto, de lo que no se ve, se vincula con la incapacidad de la sociedad para reconocer y confrontar la violencia de género. Por otra parte, siendo este mal, este terror, un mal heredado que arraiga sin importar el lugar: Donde haya edificios habrá mujeres que quieren escapar de ellos, no puedan y se oigan llantos como los que oye Andrea.

Marie, interpretada por Mathilde Ollivier.

«Mis películas favoritas son las que reflejan el contexto en el que fueron hechas, mostrando los miedos y ansiedades de su época. En este caso, quise que la historia fuera un espejo oscuro de nuestra sociedad, exponiendo una violencia estructural que, aunque a veces creemos superada, sigue presente. También busqué mostrar cómo ese dolor no solo afecta a las víctimas, sino que se transmite a sus hijos y seres queridos, prolongándose de generación en generación» declaró el director.

Las tres actrices protagónicas, Ester Expósito (Andrea), Mathilde Ollivier (Marie) y Malena Villa (Camila), ofrecen interpretaciones destacadas que transmiten con precisión la vulnerabilidad y fortaleza de sus personajes. En particular, Camila, interpretada por Malena Villa, sobresale en su capítulo ambientado en La Plata durante los años 90. Camila es una joven estudiante de cine vilipendiada por su profesor, quien la expone a las críticas de sus compañeros y constantemente la «invita a su oficina» para compartir sus opiniones sobre sus cortometrajes, siendo ella —llamativamente— la única mujer del curso. Esto permite incorporar guiños metacinematográficos tanto al cine industrial como a las escuelas de cine, y su relación con la violencia y el abuso.

Camila, interpretada por Malena Villa.

Fuera del ámbito de la escuela, se exploran aspectos de Camila aún más interesantes, como su obsesiva búsqueda de una historia que la lleva a seguir de manera cuasi voyeur a una mujer misteriosa. Esta trama tiene reminiscencias al terror analógico de películas como Ringu (1998) y su remake The Ring (2000), añadiendo una capa extra de complejidad al relato.

No obstante, El Llanto no es perfecta. Su final abierto y anticlimático, corta el “mambo” de tensión que construyó la película durante sus casi dos horas, dejando al espectador con una sensación que le juega en contra al film.

El Llanto es una película que evita los sustos fáciles y se aleja de los jumpscares básicos; su mayor mérito radica en la construcción de atmósferas oscuras y particulares cargadas de tensión psicológica gracias a su cuidada puesta en escena, incluso aun contando una historia sencilla de terror con la profunda temática que explora. Aunque su estilo – que puede ser señalado de lento – y su final anticlimático pueden no conectar con todos, aquellos que estén dispuestos a sumergirse en la película encontrarán una experiencia cinematográfica particular cargada de tensión.

En síntesis, si sos fanático del terror quizás la historia no te sorprenda y te recuerde a otras películas de terror sobre casas encantadas que ya viste en el pasado, pero si valorás una película muy bien filmada, con una destacada puesta en escena y una narrativa que juega y desafía las expectativas del género, El Llanto es un filme que tenes que ver. En especial por la hipnótica escena inicial del boliche, ideal para ver en pantalla grande y con un sonido que te rompa los oídos. ¿Por qué no?

«El Llanto» estrena este jueves 28 de noviembre en cines.

FICHA TÉCNICATítulo: El Llanto (2024). Dirección: Pedro Martín-Calero. Elenco: Ester Expósito, Mathilde Ollivier y Malena Villa. Guión: Isabel Peña y Pedro Martín-Calero. Producción: Eduardo Villanueva, Nacho Lavilla, Fernanda Del Nido, Cristina Zumárraga, Pablo E. Bossi, Juan Pablo Miller y Jérôme Vidal. Dirección de Fotografía: Constanza Sandoval. Montaje: Victoria Lammers. Música: Olivier Arson. Género: Terror | Drama. País: España | Argentina | Francia. Duración: 107 minutos.

Trailer «El Llanto».

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