Dirigida por Olivia Wilde, y remake de una película española, estrena La Invitación (2026). Protagonizada por su directora, y por: Penélope Cruz, Seth Rogen y Edward Norton.
Joe (Rogen) y Angela (Wilde) son un matrimonio que se sostiene a duras penas. Al invitar a sus vecinos de arriba a conocer su departamento, se desencadenan eventos desafortunados y propuestas inesperadas. La verdadera cuestión es si la relación de los protagonistas sobrevivirá a la cena.
La película se podría caracterizar como una comedia de enredos. Transcurre casi enteramente en la casa de Joe y Angela, y no tiene ninguna elipsis temporal significativa. Además, se le suma que el espacio predominante es cuasi laberíntico y extenso, casi de forma desmedida a la acción.
Los largometrajes sobre relaciones abiertas o swingers son algo fácil de encontrar. En general son entretenidos, pero en el último tiempo están caracterizados por un foco vetusto; su principal problema se encuentra en el humor. Si tomo la sala donde la vi como una muestra fiel, debería decirles que es el mayor exponente de la comedia de los últimos dos años. La realidad es que los diálogos hacen constante hincapié en chistes del estilo “¿viste como son los tipos?”, y en la sorpresa desmedida que manifiestan los personajes ante la menor referencia al sexo.
Por otro lado, la trama se pone palos en la rueda de manera constante. El matrimonio principal está desbordado desde el minuto cero, para cuando Pina (Cruz) y Hawk (Norton) tocan el timbre, ya no hay situación que desestabilizar. Por eso al proponer el intercambio de parejas no hay efecto sorpresa, cosa que caracterizaba a las últimas producciones de A24.
En el aspecto del elenco también tenemos varios inconvenientes. Penélope Cruz y Edward Norton se las arreglan para no caerse del borde de la historia. Pero, por el otro lado, Olivia y Seth no parecen haber aprobado ningún “chemistry read” porque no llegan ni a asemejarse a una pareja que se odia. Sumado a que las intervenciones de Rogen son un estereotipo de sí mismo: algunos chistes sobre porro y asesinar todos los momentos emotivos.
Por último, ya casi con los créditos encima, aparecen dos o tres conflictos reales por los cuales se estuvieron revoleando platos toda la película. Donde podría haber un disparador para un punto de giro real, solo hay un final costosamente esperanzador. Como el título de esta nota, La Invitación termina siendo una sentencia que nadie quiere escuchar.
En conclusión, y sin un juicio de valor, les recomiendo La invitación solo a los que disfruten este tipo de humor. Estrena el próximo jueves 6 de agosto.
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