El avance de la Inteligencia Artificial (IA) y las redes sociales llevan a la humanidad al desastre. Lo que alguna vez fue pensado para conectar mas con nuestros seres queridos, se convirtió en una bomba de tiempo para la humanidad o en una forma de exacerbar la falta de ella. Estas palabras, podrían estar relacionadas a la actualidad, pero en realidad son una referencia a Buena suerte, diviértete, no mueras (Good Luck, have fun, don’t die, 2025), la última película del director Gore Verbinski (The Ring, 2002), protagonizada por Sam Rockwell (Three billboards outside Ebbing, Missouri, 2017), Juno Temple (Ted Lasso), Haley Lu Richardson (The edge of seventeen, 2016), Michael Peña (Ant-Man, 2015) y Zazie Beetz (Joker, 2019).

La historia gira en torno a «El hombre del futuro», un tipo que llega a una cafetería alegando que la humanidad está en peligro por culpa de una IA y afirma que en ese mismo lugar, se encuentra el grupo que puede detener esa tragedia, lo único malo es que no sabe quienes son los integrantes que lleven a cabo esta lucha. Por suerte, cuenta con un dispositivo con el que puede volver a ese lugar, en tiempo y espacio, cada vez que falla en su misión, por lo que cuando empieza la película, nos encontramos en su intento numero 117.

Buena suerte, diviértete, no mueras, es una comedia con tintes de humor negro y ciencia ficción. Su fuerte esta en el guion y en el elenco. Es muy interesante el trabajo del guionista Matthew Robinson (Love and Monster, 2020), quien divide la historia en varias partes. Por un lado tenemos el desarrollo de la «historia principal», que comentamos anteriormente, por otra parte, veremos en diferentes capítulos las motivaciones de algunos de los personajes que integran el grupo lanzado a la aventura y el porqué llegaron a la cafetería en donde comienza el relato.

Con «humor negro», el largometraje nos hace reflexionar, sin ningún tipo de sutileza, sobre los tiempos que habitamos en esta era dopamínica, en la que cada vez estamos mas desconectados con la realidad, aunque inmersos en la fantasía de las redes sociales y la IA. Esa desconexión nos vuelve menos empáticos, porque al dolor se lo tapa con más estímulos ¿Para qué pensar? Si lo único que perdemos a cambio es personalidad.
De eso y otras cosas habla esta película, en la que hasta el protagonista, un tipo que vivió recluido de la tecnología y piensa que es una persona realmente «libre», vive sus batallas internas.

Quizás sea un poco desolador y dramático el enfoque que le estoy dando a esta reseña, pero quiero destacar que la película es divertidísima. Los capítulos individuales de los miembros del grupo son híper graciosos, en ellos nos cuentan las historias de una pareja de profesores que enseñan como pueden mientras disputan la atención de sus alumnos contra los celulares, una madre que pierde a su hijo en un tiroteo escolar (en el que estuvieron los profesores anteriormente mencionados) y le ofrecen «clonarlo» y una trabajadora de fiestas infantiles a la que su atípica alergia al wifi le produce un sangrado de nariz.

Si pueden ir al cine a ver Buena suerte, diviértete, no mueras, se los recomiendo. No solo porque es una buena película, sino porque es de esas producciones de «presupuesto medio» que hay que bancar en esta época de franquicias… algoritmos e IA, todo está conectado.

Si te gustó la nota seguinos en nuestras redes sociales clickeando en los logos de abajo.

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde SALA C

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo