Qué cosa rara reencontrarse con un director después de tanto tiempo. Porque tengo que sincerarme con ustedes, salaciners (?): la última película que ví de Wes Anderson fue Los Excéntricos Tenenbaums (The royal Tenenbaums, 2001) a mis tiernos 10 años. Imagínense que mucho no entendí y me quedé un poco con eso a la hora de no abordar el resto de su filmografía. Más adelante en mi vida volví a verla y en ese segundo visionado Wes Anderson ya me había parecido un narrador particular, con personajes raros pero queribles y un estilo que coqueteaba mucho con lo teatral. Sin embargo con su nueva película, El Esquema Fenicio (The phoenician scheme, 2025), se siente como un paso más allá en su lenguaje visual, en su precisión y también en su calidez.
Para mí sorpresa, me senté en la sala, apareció el logo de Universal casi en 4:3 y me encontré con una comedia que, sin dejar de lado su diseño milimétrico, logra emocionar y divertir por partes iguales.
La trama va sobre Anatole «Zsa-zsa» Korda (Benicio del Toro), un magnate europeo que, luego de haber sobrevivido a múltiples intentos de asesinato, decide nombrar como heredera de su imperio a su hija Liesl (Mia Threapleton), una novicia con quien mantiene una relación distante. Este cambio pone en marcha un elaborado plan económico conocido como «el esquema fenicio», que busca controlar la economía de una nación ficticia de Medio Oriente mediante una red de empresas de transporte, minería y pesca .
La película destaca por su meticulosa puesta en escena, un clásico del director: cada plano está cuidadosamente compuesto, con una paleta de colores que remite a ilustraciones vintage y movimientos de cámara que siguen una coreografía precisa. Sin embargo, lo que realmente me atrapó fue la actuación de Benicio Del Toro, con un timing cómico impecable, aportando calidez y humanidad a su personaje. Las capacidades que tiene para la comedia no tienen límites.

La trama, aunque está revestida de situaciones oníricas y diálogos surrealistas, gira en torno a una historia familiar bastante clásica. Anderson logra equilibrar lo excéntrico con lo emocional, presentando personajes que, a pesar de sus peculiaridades, resultan profundamente humanos y cercanos. Esa ternura, que ya asomaba en «los Tenenbaum», acá se siente más directa, menos irónica.
Volver a Wes Anderson con El esquema fenicio fue como reencontrarse con una versión más afinada de aquel cine que recordaba: igual de obsesivo en lo visual, pero más generoso con sus personajes. Esta película ofrece una combinación precisa de estética cuidada, humor y una narrativa que, en el fondo, habla de los vínculos y las heridas familiares.
El Esquema Fenicio ya esta disponible para ver en los cines de nuestro país.
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