Qué cosa extraña la nostalgia, sobre todo cuando se trata de una nostalgia por tiempos que uno no vivió. La década del 70, más allá de haber sido un período oscuro en nuestro país (y en buena parte de Latinoamérica), marcó un quiebre cultural, una frontera entre lo clásico y lo moderno. Lo sintió el cine, lo absorbió la música, y son justamente esos dos mundos los que nos convocan en esta nota.
En 2025, esa búsqueda de lo novedoso, de llegar a territorios inexplorados o incluso de abrir caminos propios, puede parecernos algo anacrónico, casi romántico. Y lo es. Pero hay algo encapsulado en aquellos años que, incluso con toda la tecnología a nuestro alcance, sigue siendo inimitable. Había una cualidad orgánica, casi artesanal, en esas producciones que parecen hablarnos directamente desde el momento histórico en el que fueron creadas. En contraste con el sonido hiperproducido y la estética fría —casi plástica— del último tiempo, hace medio siglo se podía sentir el grano del celuloide, la calidez de un audio registrado en formato analógico (no digital).

Toda esta introducción es para hablar del reestreno de Pink Floyd: At Pompeii, la histórica grabación del concierto que la banda británica dio en las ruinas de Pompeya, Italia, en 1971. Estrenada originalmente en 1972, la película llega ahora a los cines argentinos en una versión completamente restaurada en 4K, a partir de los negativos originales en 35mm, recientemente descubiertos por Lana Topham, Directora de Restauración de Pink Floyd. El trabajo respeta la belleza del original, pero con una calidad visual impactante. Y el sonido merece mención aparte: una mezcla nueva en Dolby Atmos, a cargo de Steven Wilson — músico y productor de la legendaria banda Porcupine Tree— que directamente te arrolla.
Mitad recital, mitad documental, la película intercala registros en Pompeya de temas como “One of These Days” o «A Saucerful Of Secrets», con otras tomas grabadas más adelante en el Studio Europasonor de París. Todo se entrelaza con fragmentos de la banda trabajando en su icónico álbum Dark Side Of The Moon en los estudios Abbey Road. Es una chance única de ver a Pink Floyd en un momento previo al estrellato absoluto, mucho antes de alcanzar ese estatus mítico que hoy tienen.
Aunque se proyecta en varias salas, recomiendo especialmente la experiencia que tuve la suerte de vivir en una IMAX: se nota que fue pensada para esa pantalla gigante. Ideal tanto para fans como para melómanos curiosos, At Pompeii es la mejor forma de sumergirse en un instante irrepetible de la historia de Pink Floyd.
Pink Floyd: At Pompeii se estrenó en salas argentinas este 24 de Abril.
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