Podríamos decir sin equivocarnos que desde 2013, con el estreno de Titanes del Pacífico (Pacific Rim, 2013), venimos viviendo una segunda —o tercera, no sabría decírtelo— época de oro del kaiju. ¿Cómo? ¿Qué es el kaiju? El cine de mostros gigantes, che. Prosigamos. A la película de Guillermo del Toro, tal vez el mejor exponente de kaiju americano de este siglo, le siguió la más que competente remake de Godzilla (2014) de la mano de Gareth Edwards. De ahí continuó creciendo el MonsterVerse con secuelas donde vimos a nuestro lagarto favorito enfrentarse a sus archienemigos, al mono tremendo de King Kong y a María Santísima; una serie enfocada en Dios sabe qué cosa, y parece que no hay planes de parar acá.

Pero lo verdaderamente interesante siempre pasa del otro lado del charco, en el país natal de Gojira, donde unos años después se estrenó Shin Godzilla (2016), dirigida por Hideaki Anno, el genio detrás de Evangelion. Una trama mucho más política que cualquier versión yankee que hayamos visto, monstruos más terroríficos… Básicamente, lo que quiere ver el fan del bicho este. Pero la historia que nos compete comienza hace tres años con la llegada de Godzilla Minus One (2023), una bestialidad absoluta, ganadora del Oscar por sus increíbles efectos visuales y su historia sobre los horrores de la guerra.

Se hizo rogar, pero ya está entre nosotros su esperada secuela, Godzilla Minus Zero (2026), de la mano del mismo director, Takashi Yamazaki. En esta película, todo lo que funcionó en la primera se multiplica por dos y un poco más, con algunas de las mejores secuencias de acción que se pueden ver en cines en los últimos años, sumado a todo el drama humano relacionado con la guerra que continúa las historias que se abrieron en la anterior.

En este caso, la familia Shikishima vuelve a enfrentarse al horror de los monstruos con la llegada de un nuevo reptil gigante en un meteoro espacial, que comienza a sembrar el caos en Japón y a revivir viejos traumas en los habitantes de la isla nipona. Preparen los pañuelos porque van a llorar, y preparen los oídos porque, al menos en la sala IMAX donde tuvimos el gusto de disfrutarla, el sonido está en 11, como en la querida This Is Spinal Tap. Por momentos, sobre todo en las secuencias de batalla entre los aviones y Godzilla, sentís que sos uno más en la lista de daño colateral en el caos en el que te ves envuelto.

¿Para criticar? Más bien poco. Tal vez alguna que otra secuencia donde el montaje y las elipsis no están del todo bien manejadas. Las actuaciones tal vez pueden chocarle a algún distraído que caiga a verla sin conocer el estilo del cine japonés, pero todos cumplen más que bien con lo que demanda su personaje. Y el guion no escatima en momentos dramáticos tanto como en escenas donde la tensión es constante, aunque en eso sí tiene el hándicap de no contar con el factor sorpresa de la primera parte.

Saben que siempre desde Sala C militamos por la posibilidad de ver las películas en el cine, el lugar donde fueron concebidas para verse. Y este tipo de películas son el epítome de la experiencia cinematográfica. Esta vez pudimos disfrutarla al mismo tiempo que el resto del mundo, no desaprovechemos esa oportunidad. No van a salir defraudados para nada.

GODZILLA MINUS ZERO YA ESTÁ DISPONIBLE EN CINES.

Puntuación: 5 de 5.

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