Kirlian, Provincia de Buenos Aires. Un pueblo perdido en el interior, ausente en cualquier mapa. Un lugar donde los sucesos más increíbles tienen lugar ante la mirada de unos habitantes ya acostumbrados. Durante la noche del cometa, un evento que promete traer el fin de los tiempos a este —no tan tranquilo— pueblo, el locutor de La Frecuencia Kirlian, un programa nocturno en la radio más popular del lugar, presenta a diferentes personajes y sus historias particulares, las cuales terminan teniendo más relación entre sí de lo que parece.
Por si todavía no quedó claro, estamos hablando de La Frecuencia Kirlian (Cristian Ponce, 2025), el salto a la pantalla grande de un universo que ya venía desarrollándose como serie web. Sus dos temporadas animadas contaban con episodios de corta duración sobre diversos acontecimientos sobrenaturales sucedidos en Kirlian, todos presentados como llamadas al programa de radio. En su paso al cine, el director opta por desarrollar la trama con un formato dual: en parte live-action, permitiendo ver por primera vez al locutor encarnado por un actor real, y con secuencias animadas para desarrollar las historias narradas. Esta amalgama de estilos suma a una propuesta única —o al menos poco usual— en el cine de género local y, ni hablar, en general. Se trata de un relato episódico basado, en palabras de su propio creador, en clásicos de la televisión como The Twilight Zone, Tales from the Darkside y Creepshow. Además de obras de culto como Ruta Misteriosa (2012), aquella olvidada miniserie de terror que transmitió la TV Pública en su momento.

La trama se mueve alrededor de diferentes tópicos del terror y la ciencia ficción, desde monstruos hasta conspiraciones extraterrestres, todo rodeado de una crítica social presente en todo momento. Siempre destaca el rol de los medios en el desarrollo de la sociedad y su influencia en los diferentes actores. Es acá donde La Frecuencia Kirlian realmente termina de brillar —de la misma manera que lo hacía Historia de lo Oculto, la ópera prima de Ponce— y convierte una gran antología de género en un relato con fuerte arraigo en la historia y el contexto social del país.
Claramente, otro aspecto donde se destaca es en el apartado técnico. La animación demuestra un gran crecimiento con respecto a la serie gracias a un mayor equipo y presupuesto, mientras que las secuencias con actores ofrecen un arte y una estética que son un deleite para los ojos. Son una muestra más de que la Argentina, pese a las constantes trabas, tiene talento de sobra y los creadores locales saben hacer magia con lo que sería el presupuesto del catering de cualquier producción extranjera. Los ejemplos abundan y son recientes: la misma Historia de lo Oculto, el gran éxito de Cuando acecha la maldad (Demián Rugna, 2023), La virgen de la tosquera (2025) y Muere, monstruo, muere (2018). La Argentina es cuna de un cine de género increíble, cada vez más arraigado en su propia identidad y con la seguridad ganada con los años para animarse a más. Es necesario que detrás de esto haya un Estado preocupado por ayudar a que crezca y no que actúe como un villano de estas historias, solo interesado en destruir cualquier cosa que tenga vida.
Vayan a ver La Frecuencia Kirlian al cine. Sus méritos por sí solos lo justifican: es una gran película de un director con una impronta única y un gran futuro por delante. Pero también nuestro cine necesita, más que nunca, del apoyo de todos. Es nuestra responsabilidad cuidarlo.
La Frecuencia Kirlian se estrena hoy Jueves 30 de Abril en cines selectos de todo el país. Podes consultar las salas disponibles acá.
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