Tenebrosa representación moderna del personaje bíblico. El ritual de Lily (2025) es una película española dirigida por Manu Herrera, quien trabaja en efectos especiales en series y novelas españolas; ahí se entiende porque los excelentes efectos que tiene todo el film, que por lejos son lo mejor.
Cuatro amigas se reúnen en una cabaña aislada para un ritual de brujas, pero Lily descubre que será sacrificada al demonio Lilith.
La película funciona como un cuentito perverso, como nos tienen acostumbrados los largometrajes de explotación de dominio público, pero acá van más allá al utilizar a un personaje bíblico (aunque no cumpla con el canon oficial judeocristiano).
Juega con la metáfora: como el niño en la tienda, representa la pureza que es dejada atrás (se llama Adam); la serpiente, una boa que representa el pecado original, la sexualidad y la perversión, también la guardabosques quien advierte del peligro, una figura ineficaz de autoridad, que es ignorada para próximamente ser ejecutada.
El ritual de Lily contiene buenas dosis de violencia, gracias al buen trabajo de efectos prácticos y una gran fotografía, que destaca sobre todo, en las secuencias oniricas.
Me recordó a varias películas. El grupo de amigas, a las chicas de PussyCake (2021), la invocación diabólica a Bienvenidos al infierno (2021), también a Cinderella’s Curse (2024) por jugar con personajes de dominio público y ni hablar de Carrie (1971).
Si les gusta el terror es una cita obligada para ver este finde semana en cines, eso sí, la película tiene un ritmo lento que puede tirar para atrás a varios, además los personajes, no son muy simpáticos que digamos.
EL RITUAL DE LILY YA ESTÁ DISPONIBLE PARA VER, EN LAS SALAS DE NUESTRO PAIS.
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